Miradas...


Se recogió el pelo con unos elásticos gastados y sucios. Pero rápidamente la rebeldía de su cabello hirsuto volvió a pincharle la cara con desdén.
Ese día había caminado mucho, le dolian los pies. Parecía no haber tenido ningún sentido el encuentro. La verdad y como siempre, ella había salido perdiendo más. Pero estaba segura que había sido esta la última cita. El silencio escrutador de la noche se lo aseguraba también.
Tantas veces había salido pensando en sus planes de mañana, de la próxima semana y hasta del año venidero. Esta vez no fue la excepción. Pensó en sus futuros hijos, en las compras de la semana, y en la basura que sacaría mañana temprano si se despertaba a tiempo...
Luego el encuentro de no más de diez minutos. Quizas ese era su destino: no decirle toda la verdad, no alcanzar a hablar antes que la callara el silencio definitivo.
Se preguntaba mirandose al espejo si la palidez se debía a su cansancio atroz. Si la sequedad de su pelo era por el calcinante sol de enero. Si sus ojos tan quietos eran a causa del exagerado maquillaje oscuro...
De repente el silencio otra vez desolándole la piel. Hasta sus labios estaban ya sellados y sólo los cruzaban unos susurros que no eran suyos. Fue entonces cuando lo supo, justo en el instante que el espejo se vació de pronto. No hubo más miradas.
Los espejos sólo reflejan la vida...
Mabel C.

Momentos...


Expresión...


Modelando la vida...


En el planetoide Luza, donde sus habitantes eran de piel rugosa y de un celeste oscuro casi fluorescente vivía Sirg, un niño un tanto distinto, solitario y silencioso. Aún no silbaba para comunicarse como los demás seres de su género. A pesar de haber crecido ya lo suficiente no emitía el menor silbido.
Sus amigos y vecinos comenzaron a tratarlo con demasiado cuidado, con cierta lástima. No lo invitaban a sus juegos porque temían que no los entendiera y que los hiciera perder las partidas.
Lo observaban pasar y todos en el diminuto planeta y en voz baja se limitaba a decir ¡Pobre Sirg...!
Un día decidieron (como un juego más) seguirlo en esas caminatas diarias de todas las tardes. Como siempre se perdió detrás de la redondez de las colinas. Sin poder decir palabras a causa del asombro quedaron todos absortos cuando observaron lo que había en ese lugar. No podían creer... Cómo era posible la existencia de semejante obra... Era acaso el producto de las manos de Sirg... Una extensión enorme de pasadizos, laberintos iluminados, senderos, puentes móviles, refugios de todo tipo. Todos perfectos... como venidos de los sueños o del mundo de la magia...
Absortos, continuaron recorriendo, hasta encontrar a Sirg en plena creación, modelando algo más de ese conjunto impecable. No pudieron más que observar semejante belleza que no podían describir ni con todos los silbidos de Luza. Tan sólo se preguntaron ¿era tal vez esa la forma de la vida?.


MORALEJA: a criterio de todo buen lector.


Mabel C.

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Colores...

Y asi comienza el equinoccio de septiembre en el hemisferio austral....

Pensando...


Se nos va el invierno un dibujo un poco frio... en esos tonos como para despedirlo... Saludos!!.

Olvido...

Amanece la vida...

Lo que fue...


Preparando la noche...


Allá lejos, la libertad...


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Por Rafael R. Valcárcel
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A volar...


Solo espero...

Pasar...

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